El organismo operador del agua en San Luis Potosí enfrenta una problemática que combina rezagos administrativos y falta de control en su padrón de usuarios.
Fraccionamientos que permanecen fuera del registro oficial y cambios en el uso de suelo sin actualización contractual evidencian áreas de oportunidad en la gestión.
A esto se suma la limitada información disponible sobre operaciones clave, lo que dificulta la rendición de cuentas y el seguimiento ciudadano.
Pese a los diagnósticos existentes, los resultados en materia de regularización y eficiencia aún no logran reflejar mejoras sustanciales.

