La narrativa de fortalecimiento en seguridad promovida por el gobierno municipal se ve cuestionada por los datos del INEGI, que muestran una evaluación negativa hacia la policía de la capital potosina.
La ENSU revela que la corporación no alcanza ni el 60% de confianza ni el 50% de efectividad, lo que la coloca en una posición vulnerable frente a la percepción ciudadana.
A esta situación se suman señalamientos sobre prácticas desiguales en operativos y vigilancia, lo que ha contribuido a incrementar la desconfianza en distintos sectores.
El problema va más allá de los números: la falta de credibilidad en la policía impacta directamente en la denuncia de delitos y en la colaboración ciudadana.
Este escenario refleja una crisis estructural en la estrategia de seguridad que no ha sido resuelta.

