La capital potosina volvió a padecer inundaciones severas que exhiben la incapacidad de la administración de Enrique Galindo Ceballos para resolver problemas básicos de infraestructura.
La zona de la salida a Guadalajara, considerada una de las principales entradas a la ciudad, quedó convertida en una enorme laguna urbana, afectando la movilidad, el comercio y la seguridad de cientos de ciudadanos.
Las imágenes de calles inundadas y drenajes colapsados contrastan con los constantes mensajes de éxito que difunde el alcalde.
Mientras los capitalinos enfrentan pérdidas económicas y riesgos a su integridad, Galindo continúa dedicando gran parte de su agenda a actividades de promoción política fuera de los problemas que diariamente enfrenta la ciudad.

